Durante estos días, en el edificio de Telefónica CTC, se ha presentado una muestra fotográfica bastante particular en donde se da a conocer realidades existentes en el país y en el mundo que todos conocemos, pero que sin duda, han adquirido en la exposición, una perspectiva más cercana a la gente, más real, más detallada de lo que nos rodea, y por supuesto, en algunas obras, con un grado de parodia bastante interesante.
En el ámbito internacional, el fotógrafo Carlos Barria, hace una espectacular demostración de lo acontecido en los años de crisis institucional vividos durante octubre del 2003 en Bolivia cuando el pueblo se manifestó violentamente en contra de su presidente. La muestra, en blanco y negro, no sólo señala perfectamente cuál era la deplorable situación de pobreza y corrupción del país, sino que también da cuenta de los gritos de auxilio que pedían los bolivianos en esos momentos, lo cual con los colores de la fotografía hace que sea aún más dura la realidad. La foto capta, pese a su tono sencillo y grisáceo, la experiencia misma del sufrimiento. Incluso, la calidad de la tonalidad proyecta perfectamente lo que se quiere decir.
En cultura y espectáculos, tenemos fotografías de Iquique durante julio del 2003 con la hermosa y colorida fiesta de La Tirana, tradicional celebración religiosa nortina dedicada a la Virgen del Carmen. Aquí Roberto Candía, le da intensidad a cada color característico de las vestimentas, haciendo que la sequedad del desierto le de un equilibrio a los fuertes destellos de color. Sin imperfecciones, se observa que cada figura y cada manda, posee su encanto y belleza, haciendo atractiva la historia que hay detrás de la muestra nortina, que aquí se describe como mágica y llena de vida.
Por otro lado, se aprecia otra sección llamada Naturaleza y Medio Ambiente, en donde se encuentra Cristián Carvallo con fotos de Santiago poniente desde el Cerro San Cristóbal. Santiago al atardecer en plenitud, típico día invernal, pero que suele entorpecerse con un sol esporádico. Retrata detalladamente una hermosa propuesta visual de la capital, con colores azulados y grises, que sin duda resaltan la naturaleza de una urbe explotada, pero que esconde aún una hermosura particular.
También está Prensa donde Alex Valdés con fotografías de Santiago durante enero-abril del 2003, recoge en un marco la tarea extraordinaria de los voluntarios del Cuerpo de Bomberos. El papel del fuego se pinta de manera espectacular. El riesgo y el valor combinados en un 100 %, resultando mostrar algo hermoso y colorido. Una fotografía muy definida, muy clara y potente.
En la sección Vida Diaria, está el Pequeño Cottolengo y sus niños, institución perteneciente a la Obra Don Orione, en donde se desarrolla una labor social maravillosa con personas con discapacidad intelectual. La tarea del servicio social en esta institución y la manera en que han sido fotografiados los momentos de ayuda en ella, no dan cabida en las fotos a la amargura ni al dolor. Por el contrario, dedican sus colores celestes y naranjos a dar vuelta una realidad triste en una felicidad incondicional.
En Deportes, está Santo Domingo en los XIV Juegos Panamericanos. La pureza del deporte se ve plasmada en estas fotografías. Difíciles momentos para captar con una cámara pero extraordinariamente desafiantes para inmortalizar uno de los momentos en donde el ser humano se entrega al combate de los Juegos Olímpicos usando la más pura de sus armas, y que en la muestra resalta atractivamente, el cuerpo.
Finalmente está la sección de Retratos, donde una hermosa brasilera posa en el marco de una ventana bajo la luz del sol. La foto en blanco y negro no deja aparecer la tez de la joven que sin duda debe ser trigueña. Es sólo un muro y ella, dejando a la imaginación de nosotros el resto, el qué estará observando o a quién quizás está rechazando.
En lo personal, una de las mejores fotos, es la del Aeropuerto Pudahuel tomada por Javier Bobadilla en Santiago el 3 de julio del 2003. Se aprecian dos realidades, claramente marcadas. Un avión y una carreta de caballo, dos medios de transporte extremadamente distantes, pero que han servido al hombre en cada momento. Dos realidades tan lejanas, pero en la fotografía tan cercanas.
En el ámbito internacional, el fotógrafo Carlos Barria, hace una espectacular demostración de lo acontecido en los años de crisis institucional vividos durante octubre del 2003 en Bolivia cuando el pueblo se manifestó violentamente en contra de su presidente. La muestra, en blanco y negro, no sólo señala perfectamente cuál era la deplorable situación de pobreza y corrupción del país, sino que también da cuenta de los gritos de auxilio que pedían los bolivianos en esos momentos, lo cual con los colores de la fotografía hace que sea aún más dura la realidad. La foto capta, pese a su tono sencillo y grisáceo, la experiencia misma del sufrimiento. Incluso, la calidad de la tonalidad proyecta perfectamente lo que se quiere decir.
En cultura y espectáculos, tenemos fotografías de Iquique durante julio del 2003 con la hermosa y colorida fiesta de La Tirana, tradicional celebración religiosa nortina dedicada a la Virgen del Carmen. Aquí Roberto Candía, le da intensidad a cada color característico de las vestimentas, haciendo que la sequedad del desierto le de un equilibrio a los fuertes destellos de color. Sin imperfecciones, se observa que cada figura y cada manda, posee su encanto y belleza, haciendo atractiva la historia que hay detrás de la muestra nortina, que aquí se describe como mágica y llena de vida.
Por otro lado, se aprecia otra sección llamada Naturaleza y Medio Ambiente, en donde se encuentra Cristián Carvallo con fotos de Santiago poniente desde el Cerro San Cristóbal. Santiago al atardecer en plenitud, típico día invernal, pero que suele entorpecerse con un sol esporádico. Retrata detalladamente una hermosa propuesta visual de la capital, con colores azulados y grises, que sin duda resaltan la naturaleza de una urbe explotada, pero que esconde aún una hermosura particular.
También está Prensa donde Alex Valdés con fotografías de Santiago durante enero-abril del 2003, recoge en un marco la tarea extraordinaria de los voluntarios del Cuerpo de Bomberos. El papel del fuego se pinta de manera espectacular. El riesgo y el valor combinados en un 100 %, resultando mostrar algo hermoso y colorido. Una fotografía muy definida, muy clara y potente.
En la sección Vida Diaria, está el Pequeño Cottolengo y sus niños, institución perteneciente a la Obra Don Orione, en donde se desarrolla una labor social maravillosa con personas con discapacidad intelectual. La tarea del servicio social en esta institución y la manera en que han sido fotografiados los momentos de ayuda en ella, no dan cabida en las fotos a la amargura ni al dolor. Por el contrario, dedican sus colores celestes y naranjos a dar vuelta una realidad triste en una felicidad incondicional.
En Deportes, está Santo Domingo en los XIV Juegos Panamericanos. La pureza del deporte se ve plasmada en estas fotografías. Difíciles momentos para captar con una cámara pero extraordinariamente desafiantes para inmortalizar uno de los momentos en donde el ser humano se entrega al combate de los Juegos Olímpicos usando la más pura de sus armas, y que en la muestra resalta atractivamente, el cuerpo.
Finalmente está la sección de Retratos, donde una hermosa brasilera posa en el marco de una ventana bajo la luz del sol. La foto en blanco y negro no deja aparecer la tez de la joven que sin duda debe ser trigueña. Es sólo un muro y ella, dejando a la imaginación de nosotros el resto, el qué estará observando o a quién quizás está rechazando.
En lo personal, una de las mejores fotos, es la del Aeropuerto Pudahuel tomada por Javier Bobadilla en Santiago el 3 de julio del 2003. Se aprecian dos realidades, claramente marcadas. Un avión y una carreta de caballo, dos medios de transporte extremadamente distantes, pero que han servido al hombre en cada momento. Dos realidades tan lejanas, pero en la fotografía tan cercanas.

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