Trabajo 23 de junio. Inscrpción automática y voto voluntario

Hoy en día, en 23 de 28 países de Europa Occidental, la inscripción en los registros electorales es voluntaria. En América Latina es obligatoria en 11 países; automática en cuatro y voluntaria en dos: Chile y Colombia.
Si se analiza a fondo esta situación, se deduce que el 70% de los jóvenes chilenos menores de 30 años, unos dos millones de personas, no están inscritas en el registro electoral. Es decir, que de los 10 millones 445 mil 605 chilenos en condiciones de votar, hay 2 millones 400 mil que no hacen uso de este derecho. A estos últimos, se suma un millón que - a pesar de estar inscrito- opta por abstenerse.
Es por esto, que nuevamente se encuentra en el tapete el proyecto de ley misceláneo de inscripción automática y voto voluntario, que reformaría el actual sistema electoral chileno. Esta idea hoy se encuentra en la Cámara de Diputados y es de esperar, dicen algunos, que no corra la misma suerte de dos mociones anteriormente presentadas y votadas, una en cada cámara, pero ambas rechazadas. En 1998, fueron los diputados los que, por 57 votos contra 26, frenaron la iniciativa y fue el año pasado, el turno de los senadores, de los cuales 23 votaron en contra y sólo 15 a favor.
Actualmente el sistema electoral chileno establece como obligatorio el votar pero como voluntario el inscribirse en los registros electorales, desde el Plebiscito de 1988, por lo que esta repetida iniciativa sobre inscripción automática, plantea crear registros electorales alfabéticos por comunas, de manera que la gente vote en el lugar donde está inscrito o donde sacó su carné de identidad. Es decir, la idea comprende generar un nuevo registro a partir de la información que origine el Registro Civil sobre todos los chilenos mayores de 18 años y el domicilio donde solicitaron su cédula. El Servicio cruzará esa información e incorporará a los nuevos electores en el padrón actual. Para esto, se debe crear un sistema que permita a los nuevos electores reubicarse, lo que mantendría activas a las Juntas Inscriptoras.
Se ha establecido que es un deber ético de la democracia, propender a la participación de toda la ciudadanía en el proceso electoral y que todos los sectores políticos, se alejen de los temores frente al voto juvenil o que dicha medida, reduzca el nivel de participación en los comicios.
Dentro de este contexto, se ha querido destacar cuáles serían las iniciativas destinadas a motivar la participación juvenil en el proceso democrático: terminar con la multa establecida para los que no votan, que en la práctica jamás se cobra; reducir el número de vocales de cinco a tres; pagarle a los vocales tal como se hace en otros países; promover una campaña de difusión pública para la inscripción y entregar gratis el primer carné de identidad que saquen los jóvenes.

Existe un estudio realizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), que alertó que un 31% de los chilenos mayores de edad, no están participando en los comicios electorales e hizo ver que un giro hacia la inscripción automática - ya sea con voto obligatorio o voluntario- acrecentaría la actual concurrencia a las urnas, porque obligaría a mayores esfuerzos de convencimiento.
El estudio determinó que hay 2,1 millones que no están inscritos y un millón que está optando por la abstención o los votos nulo y blanco a pesar de haber firmado los padrones.
Las encuestas también indican que son los estratos altos los que tienden a inscribirse más que los de estrato medio y bajo (35%, alto; 30,6%, medio y 27,9%, bajo).
Asimismo, la FLACSO indicó que en aquellos países que suprimen el voto obligatorio la participación electoral tiende a caer (de 10 a 30%) y donde se establece un registro automático, la participación tiende a aumentar (de 10 a 14%). Por lo tanto, en sintonía con la propuesta presidencial, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) rechaza que el voto voluntario signifique una baja en la participación electoral.

Con respecto a este tema, el ministro del interior José Miguel Insulza, ha hecho un llamado a los parlamentarios de Gobierno y Oposición, a aprobar en Chile, un registro automático de inscripción electoral, con voto voluntario y anunció que La Moneda, está trabajando en forma "entusiasta" en este ambicioso proyecto que fue anunciado el 21 de mayo.
Aparte del desinterés por la política, el jefe del gabinete mencionó entre las causales de apatía, el que la inscripción se haga en lugares y horarios incómodos para quienes trabajan o estudian: los siete primeros días de cada mes de 10 a 12 horas.
Insulza dijo que existe resistencia a un cambio de parte de los mismos parlamentarios. Le temen, según dijo, a la llegada de un tercio de potenciales nuevos electores y prefieren quedarse con un padrón que ya conocen. De hecho, reveló que en estos días, ya empezaron a proliferar los proyectos dirigidos al adulto mayor. "Resulta que el tema de las pensiones, por ejemplo, ha pasado a ser crucial, porque los viejos votan todos y los jóvenes no", dijo, al urgir a los adolescentes a inscribirse.
"Estamos en un círculo vicioso porque este hecho hace que todas las políticas públicas, comunales y del estado, se dirijan hacia el adulto mayor y se alejen de la juventud, que no vota, lo que también contribuye a desmotivarla a inscribirse", ha manifestado el vocero de gobierno.
Así también ha comentado el diputado Esteban Valenzuela (PPD), al referirse a este cambio como un elemento "subversivo" en manos de los jóvenes, que va a obligar a los políticos a cambiar agendas y a airear el Congreso.

Percepciones de Gobierno y Oposición, no se alejan demasiado.

Pese a lo anterior, esta reforma constitucional que está siendo elaborada por el Ministerio del Interior, no cuenta con el respaldo de gran número de senadores de la Concertación ni de la Unión Demócrata Independiente y han surgido diferencias y choque de opiniones al respecto. Lagos, al parecer, hizo el anuncio sin contar con los votos oficialistas porque está convencido de la necesidad de avanzar en ese sentido.

Por un lado, han nacido opiniones desde la oposición, como las del diputado RN Arturo Longton, quien reconoció que en la Alianza por Chile, no son muy partidarios del voto voluntario, porque estiman que ese sector no concurriría a votar. Pero sostuvo que esa percepción es errada y que abogará por un cambio.
De esta manera, la oposición recordó que hace algunos años fue la Concertación la que rechazó un proyecto similar, como lo declarado por el presidente de la UDI, Jovino Novoa, quien conmemoró que fueron precisamente los parlamentarios oficialistas los que rechazaron hace algunos años, una moción en tal sentido, que presentó el diputado Iván Moreira. "Ahora que estamos con una elección encima se quiere cambiar el sistema", acusó el senador Novoa.
Esto al parecer, se ha considerado por parte de la oposición, como una manera de obtener más votos en las próximas elecciones, por lo tanto no se ha conseguido convencer a la UDI.
Pese a lo anterior, el senador Andrés Chadwick, aseguró que están disponibles para discutir el tema, siempre que "sea en serio".
Por consiguiente, podemos concluir, que en la Alianza, creen que el Gobierno quiere incluir este grupo de votantes en las presidenciales de 2005 para inclinar la balanza. Consideran que el Gobierno quiere cambiar las reglas del juego para las presidenciales. Esta es la única justificación que encontró la oposición para explicarse por qué el Presidente postuló la inscripción automática y el voto voluntario cuando la mayoría de los parlamentarios de la Concertación ha rechazado la iniciativa.
Esto ha demostrado la molestia existente al interior de la oposición, ya que según algunas fuentes, Lagos está levantando una bandera que sus propios parlamentarios rechazan, dando a entender que es la oposición la que se resta cuando ha sido ella la que ha impulsado la reforma.
La inclusión de 2 millones 400 mil nuevos electores en el padrón de votantes, resultará entonces gravitante a la hora de debatir esta reforma constitucional y una parte de la Alianza por Chile adelantó que no estará disponible para legislar ahora.
Sin embargo, sí existe un apoyo completo por parte del presidenciable de la Alianza, Joaquín Lavín. "Eso de que el voto sea voluntario y la gente se inscriba automáticamente a los 18 años lo encuentro muy bueno. He estado siempre de acuerdo con eso y ojalá se apruebe", dijo.

Por otra parte, está la misma Concertación, de donde se han planteado ideas como las del presidente de la DC, Adolfo Zaldívar, quien asegura que su partido está por la mayor participación ciudadana, pero que el nuevo mecanismo debe asegurar aquello.
Así también, el presidente del PPD, Víctor Barrueto, reconoció los cálculos electorales que entorpecen el debate al asegurar que "hay que tomar una opción de principios con la democracia. Los cálculos pueden ser distintos, pero puede haber sorpresas para uno y otro lado".
Senadores DC como Rafael Moreno, han expresado que la inscripción automática puede generar desorden. De hecho ya no habrá mesas separadas de hombres y mujeres, los libros serán alfabéticos y tendrán que nombrarse nuevos vocales de mesa.

Aunque el voto sea voluntario, la gente no votará igual.

Bien sabemos que a partir del 21 de mayo, hemos escuchado hablar sobre la posible puesta en marcha de una ley que reformaría el sistema binominal chileno. Puede que el nuevo y antiguo sistema, sean ventajosos como no tanto.
Lo que sí hay que dejar en claro, es que puede que el cambio no genere que los no inscritos acudan a votar masivamente. Esto se debería a que existe una desafección de las personas respecto del sistema político, la que no se produce por las trabas que impone el actual sistema (aburrimiento por ser obligado a votar de quienes estamos inscritos), sino porque los electores sienten que el sistema no soluciona adecuadamente sus demandas y porque el ejercicio de voto no es visto como una herramienta de cambio.
En democracias desarrolladas en las que existe la inscripción automática y el voto voluntario, también se nota una alta abstención en las elecciones, la que en algunos casos supera el 50%. Por todo lo anterior, parece que la motivación electoral - sentir que el voto aporta a la toma de decisiones cuando algo está en juego- pasa porque nuestros actores políticos puedan motivar a los electores presentando proyectos interesantes, de largo plazo y que vayan más allá del faranduleo al cual nos tienen acostumbrados.

No dejemos de lado que con el proyecto, se estaría eliminando la actual obligatoriedad del voto - quitándole el carácter de deber cívico que hasta ahora tenía- , para transformarlo en un derecho, que el ciudadano pueda ejercer o no. La naturaleza misma del voto - diseñado para que los ciudadanos puedan escoger a sus autoridades- indica que se trata de un derecho y no de una obligación. Las personas así lo sienten en su fuero interno, como lo muestra el hecho de que los jóvenes no se inscriben en los registros electorales precisamente para no verse obligados a votar.
Sin embargo, las dificultades para conseguir consensos en torno a esta iniciativa han llevado al Gobierno a dividir la iniciativa en dos proyectos legislativos separados: uno que se refiere a la inscripción automática - que, asimismo, elimina las sanciones a quienes no concurran a votar- , y otro que defina la obligatoriedad o voluntariedad del voto. De esta forma, la inscripción automática, que cuenta con mayor aceptación entre los legisladores, sería aprobada, con lo cual todos los ciudadanos que cumplan con los requisitos para votar podrían hacerlo, y la obligatoriedad de votar - de mantenerse, como probablemente ocurra- sería sólo nominal, pues no habría sanciones para quienes incumplan.
Al eliminar las sanciones, el voto se transforma, en la práctica, en voluntario, pero al costo de sacrificar la coherencia jurídica del sistema legal. En efecto, si el voto es obligatorio por ley, pero el no cumplir con la ley no tiene costos para el infractor, se lesiona la disposición del Estado para hacer cumplir las leyes y se establece la ficción legal de calificar al voto como obligatorio, en circunstancias de que no lo será.
Un sistema legal que permita, legalmente, no cumplir las leyes sería un pésimo precedente para su propia capacidad de hacerlas respetar: paradójicamente, incubaría en su interior una cultura de aceptación del incumplimiento.














Trabajo del 23 de junio. Inscripción Automática y Voto Voluntario

Profesor, tengo problemas para publicar mi reportaje en la página de internet. Me aparece como si tuviera errores y no sé como arreglarlo.
Porfa, mándeme su mail al ch_barr@hotmail.com para enviarselo por ahí hasta saber porque no me resulta por el blog.
Gracias.

pd: lo tengo hecho el trabajo profe!!!














Trabajo del 9 de junio

Hipótesis: Hoy en día los conscriptos que cumplen con el servicio militar voluntario, no tienen un seguro de vida como el de los militares en carrera, ya que no obtienen los beneficios de un seguro directo contra accidentes o muerte.


Igualando las oportunidades

Hoy en día la voluntariedad en Chile no es ninguna sorpresa. En nuestro país, más de un 60% de los jóvenes chilenos concurren voluntariamente a inscribirse en el servicio militar. Esto se debe a los múltiples incentivos que se presentan a los jóvenes que desean por propia iniciativa, servir al país.
Es así como en Chile, no existe una ley que proteja la vida de estos soldados que en el ejercicio de su rendimiento en el servicio militar, corren frecuentemente riesgos que los hacen muchas veces perder hasta la vida, como ha sido el caso de varios conscriptos.
Ante esto, la diputada PPD Adriana Muñoz y el jefe de bancada del PPD, Eugenio Tuma, postularon el hacer efectiva una ley que establezca que dicha voluntariedad que permite a los jóvenes entrar al servicio militar, sea retribuida con una ley que garantice los derechos fundamentales de los conscriptos, es decir, establecer un estatuto que les dé un acceso automático a un seguro de vida en caso de accidente.
Para esto, se deben eliminar las barreras burocráticas existentes por las que deben atravesar los jóvenes para obtener respaldo financiero. Estas cláusulas son la investigación sumaria, análisis del accidente por parte de una comisión sanitaria dentro de los cuarteles y establecer que grado de culpabilidad tiene el regimiento o el conscripto. Después de llevar a cabo todo estos pasos, se determina si hay o no posibilidad de cubrir o no el accidente que se sufrió.
Por consiguiente, lo que se busca con dicha propuesta por parte de los diputados PPD, es eliminar esas barreras burocráticas que se le imponen a los conscriptos y permitir que ellos sigan el mismo camino que hace obtener el beneficio establecido por la ley para un militar de carrera para conseguir un seguro previsional o de salud. En el fondo, dar la misma ayuda por igual tanto a conscriptos como a militares de carrera.
La diputada Muñóz, enfatizó que las familias de los conscriptos son en su mayoría, familias pobres, que viven en zonas rurales y apartadas, por lo que con una ley que respalde la situación de sus hijos, se verán beneficiadas no sólo por el tiempo que se acortará en el trámite, sino que tendrán la posibilidad de contrastar los diagnósticos entregados por la comisión sanitaria de los cuarteles con las resoluciones de un médico externo a ellos. Asimismo, se está planteando que “la familia pueda acceder a que un organismo médico externo pueda calificar el nivel de accidentabilidad del joven y por cierto, que tenga la posibilidad de apelar frente a las resoluciones indicadas por la comisión de los cuarteles”, señaló la diputada.
Dejar lejos el temor de entregar a los jóvenes a los cuarteles justamente donde existen altos niveles de accidentes y desprotección legal, es una de las prioridades que se tienen frente al tema. Con la creación de un estatuto que resguarde la vida de estos jóvenes, se hará valer tanto los derechos de los hombres como mujeres que postulan al servicio militar voluntario.
Por otra parte, el diputado Eugenio Tuma estableció que son sumamente importantes los votos de la derecha en la aprobación del sistema previsional de las Fuerzas Armadas y que es ahora cuando se ha presentado la hora de la verdad en manos del Congreso Nacional. A partir de aquello, se obtendrán los recursos necesarios para colocar los incentivos tanto en seguros de previsión, educación, vivienda, etc.
Es importante destacar que si es que se aprueba dicho estatuto, las compañías de seguro cubrirán completamente al joven accidentado o a su familia en caso de muerte y logrará que el trámite al respecto sea mucho más fácil y adaptable a familias de bajos recursos.